Hace unos años
tomé una suplencia como profe de Psicología en un secundario y a la hora de pensar qué enseñar y cómo hacerlo
tuve la sensación de estar sola en un lugar nuevo. A pesar de que, de alguna manera, estaba familiarizada con el ámbito escolar desde siempre, mi inserción fue muy solitaria. Y recurrí a quienes siempre me acompañan. Mi mamá, asesora permanente de actividades, materiales, recursos múltiples y cosas que las maestras sacan de la galera y crean con dos hilos y un poco de plasticola. También estuvieron varios amigos-colegas, siempre dispuestos a analizar y darle una vuelta más a mis relatos, pensando abordajes posibles y formas de cautivar a mis alumnos con la Psicología. Aprendí que entrar al
sistema educativo es un recorrido de tropezones y aprendizajes, en el cual uno
no siempre se siente acompañado. La microclase es una de las primeras
experiencias que ofrece la cursada de la Práctica 904 y para mí puntualmente es una
posibilidad de compartir: ideas, dudas, inseguridades, estrategias. Es la
posibilidad de enriquecerse acompañado por otro. Me tocó hacerla con Natalia y
fue novedoso construir una planificación entre dos, intercambiar ideas y pensar
estrategias para nuestro grupo JUNTAS.

Me parece que esta muy bueno el trabajo en conjunto. Una autora creo que era Alliaud hablaba de la importancia de aprender de uno mismo y de la experiencia con otros. Considero que el trabajo en equipo es fundamental en la práctica docente. Si bien es uno el que da la clase, está bueno poder intercambiar, discutir, proponer, escuchar diferentes propuestas y aprender de los otros. Es enriquecedor aprender a trabajar en conjunto para ampliar los saberes de cada uno y que los contenidos que se den tengan una lógica y coherencia con otras materias relacionadas.
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